La joyería femenina en el s. XIX

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La joyería femenina en el s. XIX

Mensaje  Lady Áyden Norwich el Dom Ene 20, 2013 12:04 pm

HILOS RELACIONADOS:

* Joyas miniatura, joyas para el cabello (peinetas y agujas de sombrero), cajas y joyeros

LA JOYERÍA FEMENINA EN EL ROMANTICISMO

Introducción:

Durante el periodo romántico van a coexistir diversos tipos de joyas (si pinchais en cada una de las tres clases, os sale el enlace directamente) Wink:

1.- una joyería elegante, elaborada con finos materiales y gemas;
2.- otra de uso cotidiano, realizada con materiales más corrientes y
3.- una joyería de luto o sentimental.

La rígida etiqueta decimonónica estipulaba las prendas que la mujer debía lucir en cada momento del día, utilizando un determinado traje en función de la actividad que se fuera a realizar. Asistir a una comida, una cena, un baile o una visita, requería un tipo de indumentaria diferente. De la misma forma, las joyas que acompañaban a cada uno de los trajes, en consonancia con aquél, eran también enormemente variadas. Surge así una joyería utilizada para los actos diurnos, mucho más sencilla, y otra para lucirla por la noche, realizada con perlas, brillantes, diamantes y otras piedras preciosas.

Por otro lado, tanto la edad como el estado civil de la dama establecían los modelos de indumentaria y adornos que debía llevar. Según este protocolo, las mujeres solteras habían de presentarse con un atuendo y unas joyas sencillas y discretas.



Las casadas, por el contrario, podían llevar alhajas más lujosas, realizadas en oro y adornadas con brillantes o diamantes, que solían ser un regalo del marido. Por tanto, las lucían cuando aparecían con él, es decir, en cenas, fiestas, bailes salidas al teatro o a la ópera.



Francia, centro de la moda durante todo el siglo XIX, es el país que marca las tendencias en la joyería de este momento y donde vamos a ver aparecer las principales novedades en este campo, que posteriormente seguirán el resto de países europeos. En 1853 el matrimonio de Napoleón III con Eugenia de Montijo inaugura una nueva edad de oro en el comercio de la joyería. La emperatriz, gran amante de la moda y las joyas, impulsa una renovación de la orfebrería que se llevará a cabo durante la segunda mitad del siglo XIX.



Ante la gran solicitud de piezas de todo tipo, los orfebres y joyeros se vieron en la necesidad de buscar nuevos materiales con que satisfacer esta demanda. El oro, la plata y las piedras preciosas siguieron utilizándose en la fabricación de joyas, pero frente a ellas, se emplearon nuevos materiales como la ebonita, que sustituyó al azabache, el celuloide, para imitar el marfil, los cristales coloreados o el strass en vez de las piedras preciosas. Asimismo, veremos surgir infinidad de innovaciones técnicas que se aplicarán a la fabricación de joyas, como las prensas manuales que troquelaban el dibujo en la lámina de oro, así como la técnica de cannetille, tipo de filigrana que forma una fina malla en la que se insertan pequeñas esferillas.

Las Exposiciones Universales que se sucedieron durante todo el siglo XIX contribuyeron a difundir todos estos avances técnicos, que tanto afectaron a las artes decorativas y, en concreto, a la joyería.

Respecto a la tipología, hay que destacar el uso de los aderezos, compuestos por collar, pendientes, broche, anillo, brazalete, tiara o diadema y de los semiaderezos (collar, anillo o brazalete y pendientes).



Por otro lado, los constantes cambios en la toilette femenina, derivados de su intensa vida social, lleva a los orfebres a realizar joyas que se puedan transformar según la ocasión; así podremos ver diademas desmontables que se convierten en broches o pulseras que al usarse juntas forman un collar.

Fuente: Pieza del mes del Museo del Romanticismo. Marzo 2011. Mercedes Rodríguez Collado. Texto íntegro: http://museoromanticismo.mcu.es/web/archivos/documentos/pieza_marzo_joyeria_web.pdf

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Re: La joyería femenina en el s. XIX

Mensaje  Lady Áyden Norwich el Dom Ene 20, 2013 12:25 pm

LA JOYERÍA ELEGANTE:

La joyería aparece en el periodo romántico como un claro distintivo de prestigio social. Las damas se esfuerzan por llevar las joyas más espectaculares, realizadas con materiales ricos como el oro, brillantes, diamantes y otras piedras preciosas de colores que se lucían por la noche, cuando su brillo se reflejaba a la luz de las velas.

La pesadez del vestido femenino de los años 30 y 40, hace que las alhajas, como complemento indispensable de aquél, sean también pesadas y recargadas. Los trajes que las mujeres llevaban en este periodo van a contribuir a la exhibición de este tipo de joyas. De esta forma, los vestidos de noche, sin mangas y con grandes escotes, permitieron mostrar collares y pulseras de gran vistosidad. Por otro lado, los llamativos peinados que las damas lucían en este periodo se resaltaban mediante diademas colocadas en lo alto de su tocado.




El tema floral marcó el gusto en la joyería de la segunda mitad del siglo XIX. Las nuevas técnicas y materiales permiten imitar infinidad de flores que, como veremos, aparecen en la decoración de joyas femeninas de forma repetitiva. Las alhajas del período romántico se van a caracterizar por reflejar la naturaleza a través de multitud de diseños, hecho propiciado por un creciente interés por la botánica. Este naturalismo, claramente relacionado con la influencia goticista a la que asistiremos en este momento, tuvo su reflejo en una gran diversidad de joyas compuestas a base de flores y hojas, realizadas de forma más realista y con una mayor tridimensionalidad. Muchas de ellas se adornaron con piedras preciosas como los diamantes, dando como resultado unas piezas espectaculares.

Una de las características de la joyería romántica es su interés por dotar de movimiento a las alhajas. Esto se consiguió con la técnica de montura en tembladera, consistente en el ensamblaje de la joya sobre un resorte que producía en las flores y hojas un balanceo natural que se acrecentaba cuando la mujer caminaba o bailaba.



El Romanticismo es la verdadera época de desarrollo del lenguaje de las flores, empleado como un sistema de comunicación entre los amantes. De esta manera, enviar un ramo de rosas rojas simbolizaba un amor apasionado; las rosas blancas, por su parte, significaban la virtud y la castidad. Las lilas encarnaban las primeras emociones del amor y la margarita expresaba inocencia y pureza. En este sentido, fueron muy populares los manuales que explicaban el significado propio de cada flor y que se publicaron durante todo el siglo XIX.

El brazalete tuvo una gran difusión entre los adornos femeninos del siglo XIX. Las mujeres nunca lo llevaban como única alhaja, sino que se lucían en grupos de dos o más en cada brazo.


Fuente: Pieza del mes del Museo del Romanticismo. Marzo 2011. Mercedes Rodríguez Collado. Texto íntegro: http://museoromanticismo.mcu.es/web/archivos/documentos/pieza_marzo_joyeria_web.pdf
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Re: La joyería femenina en el s. XIX

Mensaje  Lady Áyden Norwich el Dom Ene 20, 2013 12:41 pm

JOYERÍA DE USO COTIDIANO:

Durante el día, para las actividades cotidianas, la mujer se ataviaba de forma más sencilla y recatada, con trajes cerrados de manga larga y la cabeza siempre cubierta por una capota. Este tipo de indumentaria propiciaba que las damas lucieran unas joyas más discretas.



Del mismo modo, las alhajas que utilizaba, menos espectaculares, estaban realizadas en materiales más corrientes como el oro bajo o la plata y adornadas con esmalte, aljófares, perlas o piedras semipreciosas. Max Von Bohen en su extraordinaria obra sobre la indumentaria y sus complementos, al hablar de la joyería decimonónica comenta (BOHEN, 1944: 288):

“Se llevaban alhajas de noche pero también de día, sin considerar nunca que fueran excesivas. El ámbar, el cristal de roca, las perlas de cristal veneciano, las labores hechas con cabellos y las perlas romanas se consideraban como adornos propios para lucirlos durante el día… Se utilizaron con acierto los efectos de los esmaltes policromos”



Hacia 1830 los orfebres dan rienda suelta a su imaginación reinterpretando los modelos góticos o renacentistas. Inspirándose en estos estilos, realizarán una serie de joyas, compuestas con un gran virtuosismo, que utilizan técnicas como el esmalte, representando a mujeres o animales fantásticos afrontados a la forma de los ornamentistas del siglo XVI. Estos modelos se aplicarán a un gran número de piezas.

Este tipo de piezas en esmalte pintado y decoradas con bustos femeninos, se pusieron muy de moda en el siglo XIX, principalmente en Suiza, desde donde se extendieron hacia el resto de Europa. El esmalte proporcionaba a las joyas un gran colorido, permitiendo realizar alhajas muy decorativas en las que la mujer aparece como única protagonista.



Fuente: Pieza del mes del Museo del Romanticismo. Marzo 2011. Mercedes Rodríguez Collado. Texto íntegro: http://museoromanticismo.mcu.es/web/archivos/documentos/pieza_marzo_joyeria_web.pdf
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Re: La joyería femenina en el s. XIX

Mensaje  Lady Áyden Norwich el Dom Ene 20, 2013 1:05 pm

JOYERÍA DE LUTO:

Durante el siglo XIX el duelo por la muerte de un ser querido se manifestaba en la utilización de una serie de prendas de indumentaria y sus correspondientes complementos. Todos ellos tenían unas características muy concretas, siendo la principal el empleo del color negro en el traje, o el uso de determinados materiales como el azabache, la ebonita o el cabello de los difuntos.

Diversas joyas empleadas en el periodo de luto eran: una pulsera de pelo con broche de oro y una caja de cartón con una fotografía en su tapa, así como un broche también de pelo en forma de serpiente, que, como símbolo de la eternidad, es un animal asociado a la muerte desde tiempos inmemoriales.



El culto de los cabellos como recordatorio de un familiar difunto está documentado ya desde el Renacimiento, cuando se conservaron pequeños mechones que se guardaban en la parte posterior de las joyas u otros objetos. Posteriormente, en el siglo XVIII, se comienza a practicar una artesanía de objetos confeccionados con cabellos. Los primeros gremios de artesanos de cabello se crean en Francia en esta época. Durante el siglo XIX en Gran Bretaña se hicieron muy populares a raíz de la muerte del príncipe Alberto, en 1861. La reina Victoria, desolada por la muerte de su marido, se impuso un riguroso duelo que incluía el adorno con este tipo de alhajas. A imitación de la soberana, un gran número de mujeres adoptaron los adornos realizados con cabellos del difunto como ejemplo de joyería de luto, viviéndose durante el Romanticismo la época de apogeo de las joyas de pelo.

(Colgante guarda pelo)

Los modelos para estas labores se presentaban en cuadernos litografiados que alcanzaron gran divulgación. Uno de los primeros fue el que se editó en París en 1859, firmado por M. Carné, conteniendo 522 muestras.

Estos objetos eran ejecutados por artesanos que se especializaron en trabajar el cabello. Para ello primero se lavaba el pelo. Una vez limpio se pasaba a una paleta donde se manipulaba. En primer lugar, se dividía en mechones, trabajándose con unas pinzas con las que se trenzaba o se le daba la forma deseada según fuera a ser utilizado para realizar una composición o a una joya.

En el caso de las joyas realizadas con cabello, su fabricación se realizaba a partir de mechones trenzados. Estas trenzas, una vez terminadas se sumergían en agua hirviendo con el fin de que se pusieran rígidas. Posteriormente se pasaban a manos de los joyeros, los cuales las montaban según fuesen a ser empleadas para un tipo de joya determinado, poniéndoles un broche o guardapelo si iban a ser utilizadas como collar pulsera, o bien engarzándolas en oro u otro metal como ocurría con las sortijas, broches o pendientes.



Otro material presente en la joyería de luto fue la ebonita. Mezcla de caucho, azufre y aceite de linaza, fue un material surgido en 1839 de la mano del inventor americano Charles Goodyear (1800-1860). Su presentación en sociedad tuvo lugar en la exposición de Londres de 1851. Ante la demanda de piezas de azabache, imprescindibles en la joyería de luto femenino, Goodyear inventó un material mucho más barato, y también de color negro, que se elaboraba mediante la técnica del moldeado, permitiendo una fabricación masiva de piezas.

Piezas de ebonita

Fuente: Pieza del mes del Museo del Romanticismo. Marzo 2011. Mercedes Rodríguez Collado. Texto íntegro: http://museoromanticismo.mcu.es/web/archivos/documentos/pieza_marzo_joyeria_web.pdf
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Re: La joyería femenina en el s. XIX

Mensaje  Lady Áyden Norwich el Dom Ene 20, 2013 1:20 pm

JOYAS MINIATURA, JOYAS PARA EL CABELLO. CAJAS Y JOYEROS

En el siglo XIX la miniatura va a tener una gran importancia. Muchas veces ejecutadas por mujeres, su pequeño tamaño las hacía idóneas para aplicarlas a joyas, generalmente broches o colgantes. Sus temas se basaban principalmente en el retrato, paisaje o escenas de diverso tipo: históricas, religiosas, mitológicas, etc.



La peineta, adorno típicamente hispano, tiene unos orígenes que se remontan a los curiosos adornos que, según Estrabón, empleaban las mujeres de Iberia en el siglo I para sujetar la toca. Posteriormente, el Arte Ibérico nos ha dejado abundantes muestras del empleo de este utensilio para sostener tocas y velos tal y como se presenta en la famosa Dama de Elche. Durante los siglos XVI y XVII, las joyas del tocado alcanzan gran importancia, pero no será hasta el siglo XVIII cuando estos adornos para el pelo lleguen a su máximo apogeo. Se realizarán en los más variados materiales: oro, plata, concha y principalmente el carey, con el que se fabricaron las famosas peinetas de teja.

Con la moda Imperio asistiremos a un gran desarrollo de esta joya femenina que pervivirá durante todo el siglo XIX, debido principalmente a la forma del peinado con una gran variedad de moños y recogidos que hicieron imprescindible el uso de peinetas para sujetarlos. Compuestas por una serie de púas y una cabeza, muchas veces de carácter movible, las más lujosas solían ir adornadas por piedras preciosas o de imitación como el strass o bien por camafeos.



También en relación a las joyas para la cabeza se presentan las agujas para sujetar el sombrero. Estos adminículos se van a popularizar en el último tercio de siglo, cuando desaparecen las capotas que se anudan por medio de cintas y se ponen de moda los pequeños sombreros femeninos que deben sujetarse mediante este tipo de agujas.



Para almacenar sus joyas, las mujeres emplearon una gran cantidad de cajas (joyeros)realizadas en los más variados materiales: cristal, cerámica, porcelana, papel maché, etc. Estos joyeros solían ser un regalo, generalmente del caballero a su dama, bien como objeto único o bien como contenedor de una joya.




Los joyeros tienen su origen en los cofres que desde la Antigüedad se realizaron para guardar los más preciados enseres: monedas, joyas, reliquias, etc., combinando generalmente lo útil con lo bello. La fabricación de cajas realizadas con materiales lujosos tuvo su culminación en la Francia del siglo XVIII, bajo el reinado de Luis XIV, utilizándose como joyero, bombonera, caja de lunares, caja de rapé, etc.

Durante el siglo XIX se continuaron realizando contenedores de todo tipo: bomboneras, tabaqueras, polveras, joyeros o cajas para guardar el colorete y demás productos para el embellecimiento femenino. Muchos de ellos van a estar fabricados en serie, lo que posibilitó que pudieran llegar a manos de un mayor número de mujeres. Los decorados exteriores solían representar motivos florales y en su interior solían ir forrados con tela de raso en muaré trabajada con técnica del capitoné. Con este tipo de recubrimiento se conseguía una mayor protección para las joyas que descansaban en una base mullida resguardándolas de los golpes. Algunos de estos joyeros se caracterizan porque el interior de sus tapas se convierten en espejos que
permitían a la dama mirarse mientras observaba como lucían sus joyas.

Fuente: Pieza del mes del Museo del Romanticismo. Marzo 2011. Mercedes Rodríguez Collado. Texto íntegro: http://museoromanticismo.mcu.es/web/archivos/documentos/pieza_marzo_joyeria_web.pdf
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Re: La joyería femenina en el s. XIX

Mensaje  Christine de France el Dom Ene 20, 2013 4:03 pm

Muchas gracias por todas esas explicaciones y fotos.
Me recuerda un programa sobre Eugénie donde la casa Chaumet enseñaba su libros de cuenta y todo lo que habia comprado la emperatriz.
Un enlace para ver sus joyas :
http://un-certain-regard.eklablog.com/les-bijoux-de-l-imperatrice-eugenie-c18057343
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Las joyas de Isabel II de España

Mensaje  Lady Áyden Norwich el Mar Ene 22, 2013 12:05 pm

¡Qué interesante, Christine!. La emperatriz de Francia, Eugenia de Montijo, fue toda una inspiración para España y para los nobles y aristócratas de nuestro país. En el Museo del Romanticismo hay una pieza del mes hablando precisamente de las joyas de Isabel II que lamentablemente, quedan poquísimas debido a varias razones:

- A que ella misma, en su exilio galo, tuvo que vender muchas de sus alhajas para poder vivir cómodamente.
- A que muchas se fundieron para sufragar guerras y conflictos
- A que a su muerte, se dispersaron entre varios familiares que las sacaron del país y muy probablemente, las modificaron, perdiéndoseles así la pista.

Los que esteis muy interesados, la información que proporciona es fascinante. Aqui teneis el enlace:

http://museoromanticismo.mcu.es/web/archivos/documentos/piezames_diciembre_11.pdf
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Re: La joyería femenina en el s. XIX

Mensaje  Christine de France el Mar Ene 22, 2013 12:12 pm

La emperatriz de Francia fue antes todo una inspiracion para Francia, la unica a quien Charles Worth obedecia. Porque se lo pidio ella, invento los trajes con sistema (para levantar la sobrefalda) ya que a ella le gustaba mucho caminar. Lanzo en Francia la moda de los boleros y de los tartan (de escocia por sus origenes del lado de su padre).
Que bien, ahora veo como era Isabel II! Very Happy
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Re: La joyería femenina en el s. XIX

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